Mis manos, las manos que dan vida a esta anemona japonesa, cumplieron ayer 36 septiembres. 

Suelo ver los años como ciclos que comienzan y terminan, pero nunca lo hacen en el mes de diciembre y enero. Siempre se produce el cambio entre el 5 y el 7 de septiembre.

Me encanta haber nacido en septiembre... vuelta al cole para los niños, vuelta al trabajo para los "afortunados" currantes, se va dejando sentir el alivio de esos grados menos a la hora de dormir, el verano se va yendo y nos va invadiendo el otoño.

Este año, el cambio número 36 ha coincidido con el inicio de mi nueva vida. Ha ido acortando el día y yo he ido acortando la distancia hacia este último cambio.

Que bien que todo cambie, está bien evolucionar. Poder mirar la mochila de anteriores cambios, y abrirla bien para recibir el siguiente cambio. La "emoción" por empezar un nuevo ciclo, eso es genial. Me encanta que sea mi cumpleaños.

También es cierto que este año, el cambio es importante y me hace muy feliz; supongo que todo influye...

No sé que estará "pensando" Lola, ahí en su cama; disfrutando de tenerme más cercana con este cambio, eso seguro. Supongo que después del trastorno de los primeros días, olores y ruidos nuevos, y de las normas nuevas.... para ella  también habrá sido positivo el cambio.

Me apetece compartir mi alegria.